Seminario sobre Medios de Comunicación sin Barreras
EDICIONES ANTERIORES/EDICION 2000


Discapacidad y comunicación

Imagen de la discapacidad

Aunque no es cierto que uno "sea lo que parece", sí es importante saber qué imagen proyecta uno mismo en los demás. Pero esto es mucho más relevante cuando esa imagen que se proyecta es pública y realizada por medios a los que puede acceder cualquiera. Para la cuestión que voy a tratar, preocupa cuál es la imagen que se proyecta de las personas con discapacidad en los medios de comunicación. A tal fin, haré, en primer lugar, un repaso por los estudios que se han realizado sobre este tema.

Estudios realizados

Desde hace más de catorce años. se han llevado a cabo distintas investigaciones que han tratado de arrojar luz sobre la presencia de la imagen de las personas con discapacidad dentro de los medios de comunicación social.

Los principales focos de interés que estas investigaciones tenían, y tienen, los podríamos clasificar en los siguientes apartados:
- La cantidad de noticias que aparecen en los medios y que tienen como protagonista a una o varias personas con discapacidad.
- El tipo de noticias en las que aparecen involucradas personas con discapacidad.
- La fuente de origen de las noticias que hablan sobre este colectivo y su problemática.
- La visión. positiva o negativa (mejor cabría decir realista o no), que sobre las personas con discapacidad proyectan aquellas noticias en las que son protagonistas.

Evidentemente estos apartados no suponen una completa relación de todos los extremos que, todas y cada una de las investigaciones que se han venido desarrollando, han tratado de analizar. Pero sí es cierto que con ellas se cubre el foco de interés general y común que todas ellas han tenido. Por lo tanto centraré la atención en dichos apartados para conocer cuáles han sido los más relevantes resultados, así como la evolución y la previsión en lo que se refiere a la imagen que de las personas con discapacidad se proyecta y se percibe desde los medios de comunicación social.

Antes de comenzar, quisiera hacer referencia a la deuda que esta ponencia mantiene con las ya presentadas por D. Pablo del Río y Dña. Liliana Pantano, en el marco de la edición del Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social, celebrada en Madrid en noviembre de mil novecientos noventa y ocho. A toda aquella persona interesada en conocer detalles más específicos sobre los trabajos citados, la remito a sus textos originales publicados en el documento 14/98 del Real Patronato, donde podrán encontrar las ponencias completas.

De los estudios que se han realizado en España, destaco los siguientes:

"La imagen de las personas con deficiencias y el papel de los medios de comunicación", realizado en 1986 por Pablo del Río (publicado por el Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía).
"La imagen de las personas con discapacidad en la prensa de la Región de Murcia", realizado en 1993 por Carlos Egea. Silverio Mira y Antonio J. Ripoll (se han publicado artículos sobre el mismo en la Revista Intervención Psicosocial y por INSERSO en las actas de las IV Jornadas de intervención social del Colegio de Psicólogos de Madrid).
"Las personas con discapacidad en los medios de comunicación de edición local y regional. Bases para un plan de comunicación externa", realizado en 1996 por Loles Díaz Aledo y colaboradores (publicado por el Real Patronato de Prevención y Atención a Personas con Minusvalía).

Y desde el otro lado del Atlántico:

"Tratamiento de la discapacidad en la prensa asunceña", realizado en 1994 por María Ingrid Molas, de Paraguay, como tesis del Master en Rehabilitación de la Universidad de Salamanca.
"Análisis de contenido sobre la cobertura y tratamiento del tema de la discapacidad en los diarios de alcance nacional en Chile", realizado en 1997 por Sergio Prenafeta y colaboradores, de Chile, bajo patrocinio del Fondo Nacional de la Discapacidad (FONADIS).
"Los diarios y la discapacidad", realizado en 1998 por María Alejandra Noseda, de Argentina, como tesis de licenciatura en la carrera de periodismo en la Universidad del Salvador.
"Discapacidad y comunicación: Hacia una nueva cultura de integración", realizado en 2000 por la Dra. Juana M" Alanís Ramírez. catedrática de la Universidad Autónoma de Coahuila, México.

Principales resultados

La pregunta sería: ¿cuáles son los resultados más importantes que nos muestran estos estudios? Es posible hacer muchas explotaciones de los resultados obtenidos; en este caso me concentraré en una serie de puntos que considero especialmente relevantes:

Se presenta lo adjetivo.

Los medios de comunicación. particularmente la prensa escrita, vienen presentando a las personas con discapacidad por su situación adjetiva: la merma de su capacidad, y no por su principal condición: la de persona. Al designar al colectivo se utilizan términos como "discapacitados", "deficientes", "impedidos" o "minusválidos", entre otros. Cuando no nos encontramos con desagradables sorpresas como la que pude leer hace pocos meses en el diario "El Mundo", donde se usaba en el titular, sin ningún pudor, el término "subnormal", que ya ha quedado proscrito hasta de los diccionarios.

Hay que seguir insistiendo en que se utilice una terminología adecuada que no sustantivice situaciones adjetivas. Eso es tan sencillo como fomentar la utilización de las palabras "persona con" delante de la situación diferencial que las caracteriza. Esto vale para cualquier colectivo dentro del mundo de la discapacidad, pero también es válido para "personas mayores", "personas de otra etnia" o "personas que vienen de otros países".

Se tiende al sensacionalismo.

Destacar de forma desmesurada algo accidental, sacar de contexto una situación o poner en primer plano algo de menor relieve. suelen ser técnicas que utilizan muchos periodistas para llamar la atención del lector. Esto tiene un especial interés en la composición de los titulares. En pocas palabras se trata de condensar la información que luego se presentará de forma extensa y, con esas palabras. se trata de animar al lector para que bucee en el contenido del artículo. El peligro acecha detrás de estas prácticas: el sensacionalismo nos puede tender su trampa. Cuando hablamos de la discapacidad parece que ese peligro es más evidente. Bajo el bien intencionado pretexto de llamar a la conciencia social sobre los problemas que atraviesan las personas con discapacidad, podemos terminar mostrando parte de una problemática como si fuera la totalidad de la misma. O, lo que es peor, proyectando una imagen distorsionada y nada ajustada a la realidad sobre personas que tienen el legitimo derecho a ser respetadas como lo que son: personas.

Al igual que hacen en el "Curso de ética periodística" del programa televisivo "Caiga quien caiga", podríamos decir: en lugar de dar como titular de una noticia "SORDO ATROPELLADO POR UN TREN", donde no discernimos si la importancia de la noticia es la sordera del accidentado o el hecho de que una persona haya sido atropellada por un tren, podríamos titular "ATROPELLADO POR NO OIR AL TREN", que ya tendremos tiempo de aclarar en el cuerpo de la noticia que la persona accidentada padecía sordera.

La persona con discapacidad no es actora de sus noticias.

La fuente de información a la que acude el periodista no suele ser la persona con discapacidad. Habitualmente se recurre al organismo público que se ocupa de prestar servicios al colectivo, que suele ser el responsable de servicios sociales. Esto no ocurre solamente por la actuación del periodista, sino también por la propia postura que adoptan el colectivo y sus organizaciones representativas. Para el periodista es más fácil y cómodo dirigirse a aquel que conoce cuáles son las claves de su forma de proceder. En los organismos públicos se cuenta con personas dedicadas a las relaciones con la prensa. De otro lado, las organizaciones representativas deberían conocer el ejercicio profesional del periodismo: disponen de un tiempo limitado para cubrir la noticia y de un espacio limitado donde reflejarla. No se puede pretender que el periodista esté allá donde queramos y a la hora que queramos y que, además, nos dedique una extensión para nuestra noticia de la que no puede disponer.

En la última edición del Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social, Antonio Sánchez del Amo, que tiene la doble condición de periodista y de persona que utiliza para desplazarse una silla de ruedas, presentaba su propuesta de una "Guía para mejorar la comunicación social en las entidades de personas con discapacidad". Esperemos que este trabajo sea concluido en breve y circule entre las organizaciones de y para personas con discapacidad. En esta Guía se abordan, con cierta sencillez, las claves para conseguir una buena relación con el comunicador social, de forma que sea nuestro aliado y no un extraño que se acerca al colectivo con recelo.

Por parte de la prensa cabría esperar una mayor conciencia social y un mejor conocimiento de los colectivos sociales. A tal fin es importante incidir en la formación de los futuros profesionales del periodismo. Actos como estas Jornadas son un buen empuje, pero sería preciso que se incluyeran en el curriculum académico materias sobre la información social, que en estos momentos están un poco relegadas a cursos de especialización.

Desproporción problema/solución.

Cuando se refleja en los medios de comunicación una información sobre el mundo de la discapacidad. es fácil encontrar una descripción profusa de la problemática a la que se alude. No es, sin embargo, tan habitual encontrar una proporcionada alusión a la o las posibles soluciones para abordar el problema. Tampoco es extraño que aparezcan noticias donde se muestra el caso excepcional como algo que podría ser lo mismo que debería sucederle a todo aquél que esté en las mismas condiciones.

El equilibrio entre ambos extremos no es fácil, pero habría que aspirar a un acercamiento a este "justo medio". Para ello es imprescindible una buena labor de documentación y de investigación. sobre todo en aquellos casos donde el artículo tiene cierta profundidad y extensión.

Iniciativa del Real Patronato

Sin ninguna duda, ha sido el Real Patronato de Prevención y Atención a Personas con Minusvalía el organismo público que mayores esfuerzos ha realizado por "normalizar" la relación entre medios de comunicación y discapacidad. Esta tarea fue abordada con especial énfasis y continuidad a partir de que en el año 1986 organizara un Seminario sobre Discapacidad e Información que desde su segunda edición se extendió a la América de habla hispana y posteriormente modificó su denominación. para no quedar en la mera "información". Estamos, pues, hablando del Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social, que ha abanderado las más punteras iniciativas en esta materia.

Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social

Con sus quince años de experiencia. este Seminario es el referente obligado en materia de terminología y tratamiento a aplicar en la comunicación social relativa a la discapacidad. Se trata de un seminario permanente que celebra sesiones abiertas todos los años. El Real Patronato ha procurado que estas sesiones abiertas se vayan realizando a uno y otro lado del Atlántico. Así, se han celebrado ediciones en Argentina, Uruguay, Brasil, México, Ecuador, Colombia, Chile y República Dominicana, además de las ocho ediciones celebradas en Madrid (la última de ellas hace apenas una semana).

El grupo técnico.

Entre sesiones. el trabajo de este Seminario se concentra en el denominado "Grupo Técnico". Está compuesto por una treintena de profesionales relacionados con los medios de comunicación o con la discapacidad y liderado por Demetrio Casado Pérez, Secretario Ejecutivo del Real Patronato. Este Grupo se encarga de marcar las líneas de trabajo, fomentar investigaciones, proponer pautas y redactar documentos relacionados con el tema. En cada sesión abierta del Seminario se celebra una reunión presencial de los miembros de este grupo.

Información general, especializada, promocional y artística.

No toda la información tiene idénticas características y, por lo tanto, tampoco es exigible un trato similar de la discapacidad en cada uno de los tipos de información. Para el abordaje de esta materia, el Grupo Técnico de este Seminario ha establecido cuatro apartados referidos a la información:

La información general: aquella que asociamos con los "informativos" de los medios de masas (prensa, radio y televisión). A ella ha dedicado sus mayores esfuerzos y, fruto de ellos, son las investigaciones que antes se han citado y un documento de particular interés que más adelante trataremos con profundidad: las pautas éticas y de estilo en la comunicación social básica relativa a la discapacidad.

La información especializada: que asociamos con revistas más o menos científicas que abordan la problemática de la discapacidad. pero que también incluye los artículos "de fondo" que aparecen en los medios de información general y que tratan con cierta profundidad temas relacionados con la discapacidad. A este tipo de información no se le puede exigir el mismo tratamiento de la discapacidad que se pretende por parte de la información general, ya que va destinada a un tipo de lector iniciado en este mundo y aborda desde la esfera "científica" el mundo de la discapacidad.

La información promocional: asociada con folletos o revistas que las organizaciones representativas utilizan para difundir sus actividades. También se incluyen en este apartado las campañas organizadas por organismos públicos de cara a la mentalización social o la información sobre recursos o actividades que desarrollan. En este caso, a las exigencias de la información general, se añadiría una mayor dosis de veracidad y un rigor que no se puede exigir a un medio de comunicación general.

La información artística: aquí se incluyen todas las relacionadas con la expresión artística, como la literatura, el teatro o el cine. Al ser esta forma de expresión el reflejo mismo de la sociedad que muestra, habrá que aplicar un mayor grado de comprensión con la utilización de cierta terminología. que puede ser ofensiva. pero que podemos encontrar en el entorno que describe. Ello no obsta para que esta libertad sólo se pueda conceder con la limitación de que no atente directamente a los derechos de las personas, ya tengan éstas discapacidad o no.

Pautas éticas y de estilo en la comunicación social básica relativa a la discapacidad

El Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social, editó y difunde unas "Pautas éticas y de estilo en la comunicación social básica relativa a la discapacidad". Su contenido se resume en estos doce aspectos:

Cobertura proporcionada a la importancia de los problemas y las soluciones
La discapacidad tiene una reconocida dimensión social. En virtud de ella y al margen de contratos o concesiones benevolentes de mercadotecnia social, es acreedora de la función informativa. Obviamente, la extensión e intensidad de la cobertura deben quedar al buen criterio de los gestores de los medios de comunicación social que están en condiciones de ponderar el interés de los distintos asuntos. Se estima, en todo caso, que los temas relacionados con la discapacidad parecen llamados a una atención informativa creciente, al menos por estas dos circunstancias: a) el incremento de la prevalencia de la discapacidad, como consecuencia de las mejoras sanitarias, entre otros factores, es fuente de continuos hechos noticiables: b) lo mismo cabe decir de la progresiva ampliación de actuaciones posibles para prevenir o tratar las deficiencias y sus secuelas personales y sociales.

Legitimidad de la comunicación mediante formatos generales y especiales
Se recomienda presentar la discapacidad en relación con los ámbitos en los que la misma se genera y se trata (economía, política, salud, empleo) y, por consecuencia, en las secciones correspondientes. Ello no obstante, resulta plenamente legítimo, como para cualquier otro asunto de importancia, la producción de revistas y programas especializados.

Presentación tanto de potencialidades como de limitaciones relevantes
Supuesto que el compromiso comunicacional con la discapacidad debe redundar en representaciones comprensivas, exactas y ecuánimes de la misma, será procedente mostrar, en cuanto resulten relevantes desde un punto de vista informativo, tanto las limitaciones como las potencialidades de los afectados y las soluciones a sus problemas. Esta pauta permite que la comunicación básica se mantenga independiente de la comunicación promocional, quedando a salvo su credibilidad.

Abordaje comprensivo y contextualizado
Una comunicación comprensiva no se limitará a reflejar descriptivamente los hechos directamente observables, sino que llegará a mostrar sus circunstancias contextuales y factores causales. Se trata de alcanzar la relación de la discapacidad con las estructuras y procesos sociales en que se genera y cursa, así como sus implicaciones corporativas e institucionales (la penetración informativa más allá de las apariencias obliga a asumir la pluralidad de representaciones).

Capacidad crítica de los profesionales
La comunicación básica debe prevenirse de las presiones ejercidas, no sólo y obviamente por mediatizaciones venales, sino también por apelaciones bienintencionadas a la piedad y la conmiseración. A tal efecto, aparte de la adecuada disposición personal, resulta pertinente que los profesionales alcancen una visión crítica del hecho de la discapacidad y de su contexto social básico, asociativo, institucional y técnico.

Salvaguarda de la dignidad individual y colectiva
No parece legítimo esperar ni pedir a la comunicación básica que se ponga al servicio de la promoción de imagen de las personas con discapacidad, pero sí le es exigible éticamente que tenga especial cuidado en no dañar la identidad individual o colectiva de las personas afectadas, así como en salvaguardar la dignidad de los propios productos informativos sobre la discapacidad. Se trata, en especial, de evitar la conversión de personas y grupos en personajes estereotipados, simples, deshumanizados, ajenos.

Preeminencia de la persona sobre la discapacidad
Se recomienda no sustantivar adjetivos como deficiente, discapacitado, minusválido o disminuido, y menos aún otros de significado plena e impropiamente negativo, como inválido. Resulta menos estigmatizante utilizar la expresión "persona con discapacidad" y equivalente. Lo importante, en todo caso, no es la forma lingüística sino la salvaguarda de la sustantividad de la persona y el carácter adjetivo de la discapacidad.

No construir identidades sociales sobre la discapacidad
Salvo para colectivos o individuos que vinculan expresamente su identidad social con la discapacidad, parece conveniente, en función de la prevención del estigma, evitar la tendencia a presentar el menoscabo como núcleo de la condición social de las personas afectadas, en perjuicio de la atención que merecen en si los fenómenos de la deficiencia, la discapacidad o la minusvalía, así como las acciones de prevención, rehabilitación, equiparación de oportunidades, asistencia de mantenimiento y cualquier otra.

Atención a las novedades relativas a la discapacidad
La comunicación básica sobre la deficiencia, la discapacidad y la minusvalía debe tener en cuenta las variaciones y novedades que en cada tiempo y lugar surgen. Ha de evitarse el efecto corporativo por el que sólo son materia de información los hechos establecidos y objeto de atención regular de las entidades,
soslayando las nuevas manifestaciones de la discapacidad. Pueden ser ejemplo de tales variaciones los siguientes casos:
- Incremento de los niños de riesgo como consecuencia de las mejoras en la asistencia obstétrica y neonatológica.
- Generación de discapacidades por la acción de productos contaminantes, especialmente en el medio laboral.
- Secuelas de discapacidades derivadas de la violencia.
- Acrecimiento de discapacidades relacionadas con enfermedades neurológicas.
Incidencia de la discapacidad en la población anciana.

Atención a las soluciones independientemente de su respaldo corporativo.
También debe obviarse el efecto corporativo e institucional en la comunicación sobre soluciones, por lo que debe evitarse:
- El silencio informativo sobre la autogestión de soluciones por parte de los propios afectados, así como de sus familias y apoyos informales.
- La opacidad informativa sobre el papel de las entidades no especializadas.
- El descuido informativo sobre las soluciones que se adoptan en las colectividades marginales, que no tienen acceso a las ofertas institucionales.
- El postergamiento informativo sobre la investigación científica y técnica relacionada con la discapacidad.

Acceso de las personas con discapacidad al ejercicio de la comunicación.
La comunicación básica debe propiciar la manifestación de las personas con discapacidad por sí mismas.

Comunicación básica accesible.
La información debe ofrecerse en formas estilísticas y físicas que la hagan máximamente accesible.

La terminología de la CIDDM

He hecho referencia en reiteradas ocasiones a la necesidad de utilizar una terminología adecuada. En el marco del Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social, se han considerado como conceptos y terminología adecuados los que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM). A tal efecto vamos a glosar a continuación cuáles son estos conceptos y terminología.

La OMS editó y promulgó en 1980 su Clasificación Internacional de las Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM), centrada en las consecuencias que los procesos de salud tienen en los individuos.

Trataba con esta Clasificación de contemplar las tres vertientes que las consecuencias de una enfermedad producen (o pueden producir) en las personas que las padecen, en función de que las secuelas queden en un órgano o su función (deficiencia), en la persona (discapacidad) o en su relación con el entorno (minusvalía).

Así. definió cada una de estas vertientes de la siguiente manera:

Deficiencia:
Dentro de la experiencia de la salud, una deficiencia es toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica.

Discapacidad:
Dentro de la experiencia de la salud, una discapacidad es toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano.

Minusvalía:
Dentro de la experiencia de la salud, minusvalía es una situación desventajosa para un individuo determinado, consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad, que limita o impide el desempeño de un rol que es normal en su caso (en función de su edad, sexo y factores sociales y culturales).

En la actualidad la CIDDM se encuentra en los últimos estadios de su revisión. Las más importantes novedades que se avecinan vienen referidas a la aplicación de una terminología más normalizadora (deficiencia, limitación de la actividad y restricción de la participación), el abandono de la visión lineal del proceso de consecuencias para la salud en beneficio de una visión multidimensional y la inclusión de los factores personales y del entorno como esenciales en la repercusión de dichas consecuencias en el sujeto y su grupo.

La entrada de Internet

La evolución tecnológica y la apertura de la sociedad a nuevos sistemas de comunicación, ha traído consigo la generalización de un medio que, en principio, parecía reservado a determinados estratos sociales o profesionales. Hablamos de la irrupción de Internet, concretamente de la Web, como un medio de información que va ganando terreno día a día y que debemos incluir aquí por méritos propios.

Abordaré aquí lo que supone este nuevo medio, tanto para lo bueno como para lo malo, así como las propuestas e iniciativas que circulan a nivel nacional e internacional, para que en este medio sea tratada con corrección la discapacidad y para que las personas con discapacidad no queden excluidas de su uso.

Un medio abierto.

La revolución que ha supuesto Internet se centra en uno de sus más preciados servicios: las páginas Web. Hasta el momento en que aparece y se generaliza la utilización de la Web como medio de comunicación, poner a disposición de los demás una determinada información suponía entrar en unos medios cerrados donde poder publicar y difundir nuestra información. Se dependía de la prensa escrita, de la radio o, mucho más difícil, de la televisión. Esto suponía un inconveniente difícilmente salvable: se dependía de otros para poder entrar en los "medios". Este hecho también suponía un filtro que "garantizaba" la fiabilidad de la información, ya que detrás de ella se encontraba el prestigio personal de un profesional de la información o el institucional de una empresa.

Este esquema, que limita y garantiza la información, ha quedado roto con la aparición y generalización de la navegación por la Web. Cualquier persona con un ordenador y una conexión puede acceder a la información en la Web, pero también puede "colocar" su información en la misma. Se trata, sin lugar a dudas, del medio de comunicación más abierto y "democrático". Gracias a los programas de diseño de páginas Web, de sencillo manejo, la mayoría de las personas podemos hacer uso de este medio, no sólo como consumidores sino como proveedores de información.

Evidentemente, ello supone un salto cualitativo muy importante, pero a la vez una amenaza ante posibles desmanes de los cuales es difícil protegerse. Ya se ha dado el hecho de que una persona coloque información en la Web sobre un "método milagroso que cura el Síndrome de Down". Por ello, hay que ser muy precavido en cuanto a "creerse" todo lo que circula en la Web. Hay que buscar el respaldo que tiene esa información, contrastarla y, después, actuar en consecuencia.

Pero no sólo los problemas vienen por la vía de los contenidos y su veracidad, sino también por el tratamiento terminológico que se hace de la discapacidad. Ni todos nos situamos en el mismo plano de conocimientos, ni todas las culturas que manejan un mismo idioma lo hacen con las mismas palabras. Por este motivo es fácil encontrar informaciones en la Web donde los términos utilizados chirrían en nuestros oídos. Debemos, por lo tanto, hacer hincapié en la prudencia y comprensión de lo que estamos leyendo.

Hay que comprobar quién es el que coloca esa información (qué cualificación profesional le avala) y desde qué cultura nos la suministra (por ejemplo, es normal encontrar la palabra "impedido" en documentos sudamericanos, donde este vocablo no tiene las connotaciones negativas que en España se dan por supuestas).

Pero ahí no acaban los problemas, ya que ante nuevos medios nos encontramos con nuevas barreras.

Nuevos medios, nuevas barreras.

Ciertamente, la Web supone la creación de nuevas barreras a determinados colectivos, ya que se basa en la utilización de unos medios materiales implementados a través de sistemas lógicos que precisan de unas características de compatibilidad, que no siempre se respetan. Estamos hablando de los problemas de "accesibilidad en la Red".

Todos imaginamos el trabajo con el ordenador utilizando una pantalla, como salida de la información, y con un teclado y un ratón como medios para interactuar con la máquina. Pero existen colectivos que precisan de medios adaptados a sus condiciones personales para "visual izar" la información e interactuar con el ordenador. Hablamos de personas ciegas o con grandes dificultades de visión que reciben la información mediante "líneas Braille" o un "lector de pantalla". También nos referimos a las personas que tienen limitada la movilidad de sus miembros superiores, particularmente de sus manos, de tal manera que no pueden manejar el teclado o el ratón; para ellos es imprescindible que la navegación de una página se pueda hacer de forma indistinta con uno u otro medio. Del mismo modo, personas sordas o con limitaciones agudas de la audición quedarían al margen de la información que se presenta mediante sonidos, si no se da una alternativa visual a la misma.

Una Web para todos

Pero no sólo son las personas con discapacidad las que pueden ver limitado su acceso a la información de la Web. También personas que no disponen de dispositivos modernos con todas sus funciones habilitadas.

Por ejemplo, aquéllos que disponen de pantallas sin color no podrán percibir que estamos resaltando una palabra de nuestro texto, si solamente lo destacamos con un cambio de color (deberíamos destacarlo también con un subrayado o entrecomillado); aquéllos que manejan sistemas operativos anticuados (p. ej.: MSDos). que no manejan de forma gráfica la información, quedarán al margen de la información gráfica si ésta no dispone de una alternativa textual; aquéllos que trabajan en entornos ruidosos (p. ej.: un cibercafé) se encontrarán con muchas dificultades para captar una información transmitida sólo por sonido sin una alternativa visual; aquéllos que no disponen de un ratón en su ordenador (p. ej.: algunos ordenadores portátiles) no podrán navegar ágilmente nuestras páginas si éstas no han sido diseñadas de manera que se facilite la navegación por teclado.

Estos son unos cuantos ejemplos para ilustrar la necesidad de hacer un "diseño para todos", que va más allá de la idea de hacer un "diseño para personas con discapacidad". A continuación hablaremos de algunas iniciativas que tratan de poner remedio a las barreras de la Red y sentar las bases para trabajar en pos de ese "diseño para todos".

Las Pautas de accesibilidad de la WAI

El Consorcio World Wide Web (World Wide Web Consortium - W3C) es un consorcio industrial internacional independiente. Dentro de sus iniciativas ha promovido la creación de un grupo de trabajo, denominado Iniciativa de Accesibilidad en la Web (Web Accessibility lniciative - WAI), dedicado al estudio de pautas de accesibilidad para la Web, la promoción de las mismas y las actividades de formación con la finalidad de difundirlas y explicar su aplicación. WAI y W3C no tienen carácter legislativo y sus especificaciones no son una normativa legal.

En el grupo de trabajo WAI participa personal propio de W3C así como colaboradores desinteresados, distribuidos por todos los continentes, que se someten a las reglas de trabajo que impone el Consorcio, cuya aprobación es necesaria para elevar cualquier documento al nivel de recomendación o especificación respaldada por esta institución.

W3C está financiado por el Instituto Tecnológico de Massachussets de EE.UU. (MIT), el Instituto Nacional para la Investigación en Informática y Automática de Francia (INRIA) y la Universidad de Keio de Japón. Cuenta con el patrocinio de más de 300 empresas e instituciones públicas y privadas.

El trabajo de la WAl se traduce en la edición y difusión de documentos, de elaboración propia, sobre la accesibilidad a los recursos de la Web, agrupados en:

- Documentos sobre pautas y técnicas para su aplicación.
- Guías prácticas para la introducción en los criterios de accesibilidad.
- Documentos con referencias técnicas sobre la presentación accesible de otras especificaciones de W3C.
- Enlaces a referencias en materia de políticas aplicables, navegación accesible, herramientas de reparación, eventos de interés y otras iniciativas pro-accesibilidad en la Web.

Su funcionamiento se establece a través de grupos de trabajo centrados en un área de interés, abiertos y con unas reglas específicas de trabajo.

Para que los documentos que se encuentran en la Red sean accesibles, para que los programas con los que trabajan los diseñadores de páginas Web posibiliten la edición de éstas en formato accesible y para que las aplicaciones que manejan los usuarios para acceder a la información en la Web lo hagan de forna accesible. WAI ha editado sus "pautas de accesibilidad", que se acompañan por sus correspondientes documentos con las técnicas necesarias para una correcta aplicación de las mismas y unos listados de verificación.

Los documentos con las pautas hacen referencia a tres distintos niveles; son:

- Pautas de Accesibilidad al Contenido en la Web (http://www.w3.org/TR/WAI-WEBCONTENT):
contiene las normas sobre cómo diseñar y estructurar el contenido de las páginas y sitios Web de cara a que sean accesibles por todos.
- Pautas de Accesibilidad para las Herramientas de Autor (http://www.w3.orglTR/WAI-AUTOOLS):
incluyen las normas que deben cumplir los programas empleados por los autores de páginas Web, de cara a facilitar la creación de páginas y sitios Web accesibles.
- Pautas de Accesibilidad de las Aplicaciones de Usuario (http://www.w3.org/TR/UAAG):
todavía en fase de borrador. recoge las normas que deben contemplar los programas y aplicaciones utilizados por los usuarios para acceder a la información en la Web, de cara a que éstos sean accesibles para todos.

El Seminario de Iniciativas sobre Discapacidad y Accesibilidad en la Red (SIDAR)

En el mundo de habla hispana no permanecemos al margen de esta problemática y, con el patrocinio del Real Patronato de Prevención y Atención a Personas con Minusvalías, desde hace cuatro años viene trabajando un seminario permanente, denominado Seminario de Iniciativas sobre Discapacidad y Accesibilidad en la Red (bajo las siglas SIDAR).

El SIDAR es un grupo de trabajo permanente integrado por personas expertas en nuevas tecnologías y en su accesibilidad. Son miembros del Seminario representantes de las principales instituciones y asociaciones relacionadas con la discapacidad, así como de empresas del sector de las nuevas tecnologías: también son miembros personas que, sin representar a dichas instituciones o empresas. tienen relación con ellas y conocimientos e interés en la accesibilidad en Internet.

Con las actividades que se planifican cada año se procura llegar en primer lugar a los responsables de comunicación e informáticos que cumplen la labor de "webmaster", tanto del colectivo de asociaciones relacionadas con la discapacidad, como de las empresas e instituciones que ofrecen servicios a dicho colectivo; y en segundo lugar, y como público potencial, a la sociedad en general con presencia en Internet.

El SIDAR tiene como meta los siguientes objetivos:

- Estimular la presencia de la discapacidad en Internet y el diseño accesible en la Web.
- Impulsar la aplicación de las "Pautas de estilo" y la utilización de los conceptos y la terminología propuestos en la CIDDM. para el diseño de dichas páginas web.
- Estimular el intercambio de información e investigación en habla hispana sobre la evolución de las recomendaciones de accesibilidad en Internet.

La iniciativa eEurope 2002

El Consejo de Europa. en su reunión del pasado mes de junio en Feira (Portugal). aprobó el Plan de Acción de la iniciativa eEurope 2002 con la denominación "Una sociedad de la información para todos"'.

No vamos a entrar en toda la extensión de lo que supone dicho Plan, sino que nos vamos a concentrar en uno de sus apartados. Concretamente nos referimos al que se contiene en el punto C ("= HYPERLlNK "hnp://europa.eu.int/comm/information-society/eeurope/actionplanlactline2c-es.htm"=Participación de todos en la economía basada en el conocimiento=") del Objetivo 2 ("Invertir en las personas y en la formación"'). A continuación reproducimos, íntegramente, el texto de este apartado:

Objetivo 2. apartado C: Participación de todos en la economía basada en el conocimiento.

El Consejo Europeo de Lisboa reconoció que debe prestarse especial atención a las personas con discapacidades y a la lucha contra la "exclusión de la información".

Exigencias

Las conclusiones de Lisboa implican que eEurope debe ampliar el ámbito de su acción relativa a la participación en la cultura electrónica. La actuación en este terreno será una contribución a la nueva iniciativa comunitaria para fomentar la inclusión social, que también pidió el Consejo Europeo de Lisboa. En la reciente conferencia ministerial de Lisboa se debatieron ampliamente los aspectos clave de esta cuestión.

A medida que aumentan las posibilidades de ofrecer servicios públicos e información pública de importancia en línea. el acceso de todos los ciudadanos a las páginas web de las Administraciones resulta tan importante como el acceso a los edificios públicos. En relación con las personas que tienen necesidades especiales. el reto que se plantea es conseguir la mayor facilidad de acceso posible a las tecnologías de la información en general, así como garantizar su compatibilidad con las tecnologías de ayuda. Además. las nuevas tecnologías a menudo pueden resultar más fáciles de utilizar para todo el mundo si, desde el principio del proceso de diseño, se tienen en cuenta las necesidades de todos los posibles consumidores.

La respuesta de eEurope.

Deberá realizar un esfuerzo adicional para abordar los problemas de aquéllos que no se benefician plenamente de la sociedad de la información por diversas razones, como la pobreza o la falta de sensibilización y formación al respecto. Si se quiere alcanzar el objetivo de "una sociedad de la información para todos", formulado en el marco de eEurope, deberá darse una clara prioridad política a la adopción de medidas para combatir la exclusión de la información.

En relación con la zona específica de acceso para las personas con necesidades especiales. el Grupo de Alto Nivel sobre el Empleo y la Dimensión Social de la Sociedad de la Información (ESDIS), en cooperación con la Comisión, llevará a cabo un análisis y un seguimiento de la legislación y las normas relacionadas con la sociedad de la información para asegurar su conformidad con los principios de accesibilidad.

Las páginas web del sector público y su contenido, en los Estados miembros y las instituciones europeas, deben diseñarse de manera que sean accesibles, a fin de que los ciudadanos con discapacidades puedan acceder a la información y aprovechar plenamente las posibilidades de la administración electrónica. En relación con la incorporación de la accesibilidad al diseño en todas las tecnologías de la sociedad de la información, hay que tener en cuenta que la formación de diseñadores en este campo es relativamente nueva en toda Europa y, por tanto, fragmentada. Queda mucho por hacer para facilitar el aprendizaje mutuo entre centros avanzados con miras a lograr un planteamiento coordinado y de gran calidad.

Plan de acción eEurope - Participación de todos en la economía basada en el conocimiento - Acción - Actor (es) Plazos.
- Elaborar políticas destinadas a evitar la exclusión de la información: deberán coordinarse de modo más eficaz a escala europea mediante una evaluación comparativa de los resultados obtenidos y el intercambio de las mejores prácticas entre los Estados miembros y Comisión Europea a finales de 2001.
- Publicar una norma de "diseño para todos" sobre la accesibilidad de los productos de la tecnología de la información, especialmente para mejorar las posibilidades de empleo y la integración social de las personas con necesidades especiales. Comisión Europea y sector privado, finales de 2002.
- Revisar la legislación y las normas pertinentes para asegurar su conformidad con los principios de accesibilidad. Estados miembros y Comisión Europea, finales de 2002.
- Aprobar la Iniciativa sobre Accesibilidad de la Red (Web Accesibility lnitiative, WAI) para sitios web públicos.
Comisión Europea y Estados miembros, finales de 2001.
- Crear y conectar en red centros nacionales de excelencia dedicados al diseño-para-todos y formular recomendaciones relativas a un currículo europeo para diseñadores e ingenieros. Comisión Europea y Estados miembros, finales de 2002.

Presencia o ausencia en los medios

Finalmente, quisiera hacer una breve reflexión. Comenzaba mi exposición hablando de la imagen. A ella vuelvo en este momento para hacer bueno el viejo aforismo de que "la mujer del César no sólo deber ser casta. sino parecerlo". Ni por un instante dudo de los derechos que tiene el colectivo de personas con discapacidad y del respeto que se le debe, particularmente en lo que se refiere a la imagen que del mismo se proyecte. Esta es una tarea común en la que se ven embarcados los propios afectados y los profesionales de los medios de comunicación. El mutuo respeto y consideración se debe esperar de cada uno de ellos. De los afectados, comprendiendo la tarea profesional que desempeñan los comunicadores sociales y proporcionando las mejores condiciones para la realización de su trabajo. De los profesionales, eso mismo, su profesionalidad, investigando, documentándose y recabando de las fuentes originarias y contrastadas la información que se precise.

Me atrevo a hacer las siguientes peticiones:

- A los profesionales de los medios de comunicación: un mejor conocimiento de lo que van a tratar.
- A las personas con discapacidad y sus representantes: un mayor interés en ser protagonistas activos de sus propias noticias.
- A los organismos públicos: seguir en el compromiso de fomentar la buena utilización de la imagen de las personas con discapacidad en los medios de comunicación, pero sin caer en el intervencionismo.
- A los profesionales de la atención a personas con discapacidad: una mayor conciencia del papel profesional que les toca jugar en la difusión de los conocimientos que manejan.

Mi mamá me lo viene repitiendo desde que era "chiquitico": "todo es mucho más sencillo si nos atenemos a dos razones: respetar y valorar a los demás".

Más información

Con motivo de la celebración del XIV Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social. presenté una ponencia con la denominación "Investigaciones sobre el tratamiento de la discapacidad en los medios de comunicación" a la que me remito para una ampliación de este apartado.

"Del concepto al drama. Evaluando el camino de las investigaciones empíricas de la presencia y el tratamiento de la discapacidad en los medios de comunicación social españoles". Pablo del Río.
Documento 14/98 "Discapacidad y comunicación social. Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía. Madrid 1999.

"Investigaciones empíricas de la presencia y tratamiento de la discapacidad en los medios de comunicación de América Ibérica. Prensa escrita: Experiencia investigativa en tres países". Liliana Pantano. Documento 14/98 "Discapacidad y comunicación social. Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía. Madrid 1999.

El documento "Pautas éticas y de estilo en la comunicación social básica concerniente a la discapacidad". firmado por Demetrio Casado Pérez, ha sido publicado por el Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía, como separata del documento 14/98.

Más información sobre W3C en: http://www.w3.org.
Más información sobre WAI en: http://www.w3.orgiWAI.

Existe una traducción al castellano de los documentos relativos a las "Pautas de accesibilidad al contenido en la Web 1.0", que no tiene carácter oficial, realizada por Carlos Egea García y Alicia Sarabia Sánchez, que se puede encontrar en: http://www.geocities.com/carlos_egea.

Mas información sobre el SIDAR en: http://sidar.org.

Remitimos al lector interesado al texto de este Plan de Acción que puede encontrar en la dirección Web: http://europa.eu.int/comm/information_society/eeurope/actionplanlindex_es.htm,para su versión en castellano. Esta información está copiada de la que aparece en la página Web del Consejo de Europa en la dirección: http://europa.eu.int/cornmlinformation-society/eeurope/actionplanlactline2c-es.htm.

 

Carlos Egea García
Carlos.Egea@carm.es
Valencia. 14 de diciembre de 2000

 


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